Las figuras siempre necesarias en un proceso de indemnización por accidente de tráfico

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Las figuras necesarias en un proceso de
indemnización por accidente de tráfico
ayudan a la víctima a tramitar la
reclamación con garantías.

Todos
sabemos lo traumático que resulta sufrir un accidente de circulación. Más allá
del propio siniestro en sí, las consecuencias para algunas víctimas son
devastadoras y en los casos más graves, puede cambiarles la vida para siempre.

Nadie está
preparado para una experiencia así, y la siniestralidad
vial
sigue siendo en nuestro país una asignatura pendiente. Muchos
accidentes podrían evitarse, y la mayoría de ellos se producen por errores
humanos.

Hay un antes
y un después de un siniestro.

Una vez que
ocurre, se pone en marcha un proceso desagradable y complejo, en el que la
víctima es siempre la parte vulnerable. En frente de ella, la aseguradora, que
es quien tiene que indemnizar todos los daños y perjuicios sufridos.

Pero la reclamación es compleja y en muchas ocasiones llena de dificultades. Y el perjudicado siempre va a necesitar externalizarla (es decir, tramitarla al margen de las aseguradoras) y asesorarse con un abogado especialista en accidentes de tráfico que sea independiente y ajeno a las compañías.

Junto al
abogado, otras figuras son imprescindibles en el proceso para conseguir que la
aseguradora pague al perjudicado la indemnización que le corresponde.  

EL PROCESO DE RECLAMACIÓN DE INDEMNIZACIÓN POR ACCIDENTE DE TRÁFICO

Es obvio que
no es lo mismo un accidente leve que uno grave. Y que no es igual sufrir unos
daños de escasa entidad (por ejemplo, las lesiones cervicales derivadas de un
alcance trasero), que tener lesiones muy graves o que la víctima fallezca en el
siniestro.

Cuando ocurre el accidente, hay un plazo de 7 días para dar el parte a la compañía de seguros.

A partir de ese momento comienza el proceso de depuración de responsabilidades. Las compañías de los implicados se ponen al habla para determinar si la culpa del siniestro está clara o existe algún tipo de discrepancia.

Y aquí
comienzan las primeras dificultades. Porque hay casos muy claros, como los
famosos alcances traseros que son siempre responsabilidad de quien golpea por
detrás.

Pero hay otros muchos supuestos controvertidos, cuando el contrario niega la culpa, cuando hay versiones contradictorias o incluso cuando no están claras las circunstancias en las que se han producido los hechos.

Y cuando esto ocurre, las compañías de seguros se niegan a pagar indemnización alguna.

El perjudicado se encuentra en una situación de completo desamparo, y sin saber qué hacer para que le arreglen el coche, le den rehabilitación o le paguen las lesiones.

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El proceso de reclamación es más o menos largo dependiendo del tipo de daños que sufre la víctima, porque hay que esperar a que se estabilice de sus lesiones para poder valorar y calcular el importe de la indemnización.

La primera parte, pues, de ese proceso, consiste en “preparar” la reclamación, recopilar todos los documentos en los que se va a basar la misma, y restablecerse de las lesiones sufridas hasta el momento en que se recibe el alta médica por estabilización lesional.

Y la segunda parte es la reclamación en sí, comienza con el requerimiento de pago que se realiza a la compañía de seguros y la oferta motivada de indemnización que ésta hace por los daños sufridos.

Esta parte puede
ser más o menos larga en el tiempo dependiendo de si se consigue un acuerdo
amistoso con la aseguradora o, por el contrario, es necesario acudir a la vía
judicial.

LOS PROTAGONISTAS: LA VÍCTIMA Y LA COMPAÑIA DE SEGUROS

Los dos actores principales de un proceso de reclamación de indemnización por un siniestro son la víctima y la aseguradora que tiene que pagarla.

Cuando el perjudicado da el parte a su compañía, lo habitual es que ésta le ofrezca gestionarle la reclamación, poniendo a su disposición un tramitador o incluso a veces un abogado de la propia aseguradora.

Delegar en ellos la reclamación es un tremendo error. Todas las aseguradoras tienen Convenios entre ellas, y se mueven por un único interés, el propio, en detrimento de los intereses del perjudicado.

Esto significa que, como defensores de los intereses de la compañía, les resulta indiferente cómo queda la víctima, qué secuelas tiene o cómo le va a cambiar la vida tras un siniestro grave, porque, en definitiva, lo que buscan es pagar la menor indemnización posible. Al final, lo que importa es la cuenta de resultados.

Es por ello por lo que las ofertas de indemnización de las aseguradoras siempre son a la baja, y no se corresponden con los daños reales sufridos por el perjudicado.

De hecho, es una realidad que cuando la víctima decide que sea su compañía quien le tramite la reclamación, va a percibir una compensación económica mucho menor que si externaliza el servicio y busca ayuda legal independiente y particular.

El otro protagonista es el propio perjudicado, que se encuentra en una situación compleja: no sabe cómo reclamar, ni qué necesita, tampoco conoce los plazos, le falta la información necesaria para tramitar con garantías su reclamación, y desconoce cómo aplicar los más de 500 artículos y Tablas del Baremo de Tráfico a su caso concreto, ni qué conceptos puede reclamar.

En un
siniestro de circulación, la víctima es
siempre la parte vulnerable del proceso
.

EL ABOGADO PARTICULAR Y SU EQUIPO DEFIENDEN A LA VÍCTIMA EN EL PROCESO DE RECLAMACIÓN

De la misma
manera que si queremos divorciarnos acudimos a un abogado de familia, o si nos
despiden acudimos a un laboralista, cuando tenemos un siniestro de circulación
debemos consultar siempre a un abogado
especialista en responsabilidad civil derivada de accidentes de tráfico.

Es tan
sencillo como acudir siempre al experto que sabemos que va a estar de nuestro
lado. Porque el abogado especialista en tráficos no solo conoce al dedillo la
materia, la legislación y los pasos a seguir en un proceso de reclamación de
este tipo.

Además, su sólida formación jurídica y su experiencia tratando con aseguradoras le permite negociar con ellas de tú a tú, y defender con garantías los derechos de su cliente, que es la víctima perjudicada en el siniestro.

Pocas, por
no decir ninguna, son las aseguradoras que informan a su asegurado cuando
reciben el parte que pueden decidir si gestionar el siniestro con ellos o con
un abogado externo, cuyos honorarios cubre la propia compañía.

Es lo que se denomina “defensa jurídica”, incluida en la gran mayoría de las pólizas de seguro, y que permite al perjudicado elegir al abogado de su confianza que quiera, con la garantía de que sus honorarios se van a cubrir en todo o en parte, dependiendo del importe de la cobertura, por la propia compañía de seguros.

Eso permite a muchos perjudicados poder tramitar el accidente con un abogado particular, que en muchos casos le sale gratis y sin coste alguno, y estar acompañado todo el proceso por un especialista independiente y ajeno a las compañías.

Pero en un
proceso de reclamación de una indemnización, el abogado particular no trabaja
solo. Normalmente cuenta con un equipo, otras figuras que forman parte del
proceso y a las que se acude siempre que es necesario para garantizar el éxito
de la reclamación.

LA FIGURA DEL PERITO MEDICO

Es muy habitual que las compañías de seguros pongan en duda las lesiones sufridas por la víctima, no las reconozcan o minimicen su alcance, y así lo demuestran con sus ofertas motivadas de pago que suelen estar por debajo de lo que correspondería percibir al perjudicado.

Cuando esto ocurre, es necesario acudir a un perito médico privado, especialista en valoración del daño corporal, que va a explorar al lesionado, estudiar su documentación médica, y elaborar un informe pericial de lesiones y daños.

Tras los cambios introducidos con el nuevo Baremo de Tráfico, los peritos médicos se han convertido en indispensables en muchas reclamaciones, porque las compañías de seguros utilizan a los suyos propios para valorar las lesiones del perjudicado.

Y como es de
esperar, el perito médico adscrito a una aseguradora defiende el interés de la
compañía.

Dicho de
otra forma, si al final hay que hacer una reclamación judicial de la
indemnización, hay que ir en igualdad de condiciones, y de la misma forma que
la aseguradora llevará a su propio perito, es necesario rebatir sus argumentos
con otra pericial, la que elabora el perito médico del lesionado.

Cualquier abogado especialista en accidentes de
tráfico cuenta en su equipo con uno o varios peritos médicos
que ayudan en
la reclamación de lesiones y daños con sus periciales, y que son
imprescindibles en los casos, por ejemplo, de daños cervicales leves en
accidentes de baja intensidad, tan discutidos por las compañías.

LA FIGURA DEL PERITO RECONSTRUCTOR DE ACCIDENTES

Muchos siniestros son controvertidos, y a
partir del momento en que hay una mínima duda en cuanto a la culpabilidad, las
aseguradoras se niegan a pagar cualquier indemnización.

Otras veces, el Atestado se equivoca. Los Atestados y partes de accidente son medios de prueba fundamentales para demostrar quien ha tenido la culpa en un siniestro, pero en ocasiones, no son claros o no recogen la realidad de los hechos.

En
cualquiera de estos casos, es necesario acudir a un perito reconstructor de accidentes. Este profesional elabora un
Informe a partir del análisis de todas las pruebas, documentos, lugar del
siniestro, posición de los vehículos, lesiones provocadas, y otros muchos
aspectos a partir de los cuales reconstruye los hechos.

En DEMANDA TU LESION hemos tenido casos que se han ganado en Tribunales después de que la aseguradora se negara a pagar, gracias al Informe emitido por un perito reconstructor de accidentes.

LA FIGURA DEL ESPECIALISTA EN INCAPACIDADES

Cuando se
produce un siniestro grave o muy grave, puede ocurrir que las lesiones de la
víctima, y las secuelas que le queden deriven
en una incapacidad, que pude ser parcial, total o absoluta.

El Baremo de
Tráfico recoge una indemnización para estos casos, pero las incapacidades son muy discutidas por las compañías de seguros,
porque, en definitiva, suponen que tienen que pagar una mayor indemnización a
la víctima.

El especialista en incapacidades es un experto en laboral y ayuda al abogado a determinar el tipo de incapacidad sufrido por el lesionado y su alcance, teniendo en cuenta, además, que por este concepto no solo se debe reclamar la indemnización que corresponda según lo dispuesto en el Baremo de Tráfico, sino también gestionar la incapacidad en la Seguridad Social.

Esto ocurre no solo en el caso de grandes lesionados, sino también en el de víctimas con lesiones que se cronifican, o agravaciones de patologías que padecían antes del accidente y que a consecuencia del mismo les incapacitan para el desempeño de su actividad profesional habitual.

POR QUÉ LA VÍCTIMA DE UN SINIESTRO NO DEBE RECLAMAR NUNCA POR SU CUENTA Y SIN AYUDA

La
reclamación de una indemnización por accidente de tráfico no es sencilla.

Cuando el accidente es leve, porque en muchas ocasiones la aseguradora pone en duda las lesiones sufridas por la víctima, en especial las que afectan a la columna vertebral (el famoso latigazo o esguince cervical es la más problemática), o los siniestros en los que los daños materiales son escasos, porque acuden a criterios estadísticos para concluir que si los daños en los vehículos son leves no pueden haberse producido daños personales.

Y cuando el accidente es grave, porque en la mayoría de las ocasiones la valoración que hacen del alcance de las lesiones es en mínimos, para evitar pagar una indemnización elevada.

Todo ello
sin contar con los casos controvertidos, los que no están claros o aquellos en
los que existen versiones contradictorias.

Que la víctima gestione la
reclamación por su cuenta es un error
. Primero, porque puede quedarse sin indemnización. Y
segundo, porque si consigue que se la paguen, siempre será menor de lo que le
corresponde, y no tiene modo de saber si le están pagando por todos los
conceptos a los que tiene derecho.

Es por eso por lo que la ayuda de un abogado especialista y ajeno a las aseguradoras resulta fundamental, sea cual sea el tipo de accidente sufrido. Este asesoramiento legal permite a la víctima ocuparse solamente de su recuperación, y dejar en manos de un especialista la tramitación del caso y la defensa de sus intereses.

Sin olvidar que en muchas ocasiones los honorarios del abogado particular que elija le saldrán gratis en todo o en parte gracias a la defensa jurídica.

Incluso
muchas pólizas de hogar cubren la defensa jurídica a sus asegurados en caso de
sufrir un atropello, tener un siniestro con la bici o viajando como ocupante en
un medio de transporte público.

Si tú o alguien de tu entorno ha sufrido un accidente y buscas ayuda legal , contacta lo antes posible con DEMANDA TU LESION para que nuestros abogados te hagan sin compromiso una valoración gratuita de tu caso.