Lesiones propias de un accidente de tráfico grave

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Las lesiones propias de un accidente de tráfico grave condicionan una reclamación que, por su complejidad, requiere siempre de ayuda legal especializada.

Un siniestro es una experiencia dura, difícil y la mayoría de las veces traumática.

Quizás alguna vez todos hemos pensado en que podemos ser víctimas de un accidente. Pero nunca estamos preparados para pensar es que sea de tal gravedad, que nos cambie la vida.

Y las lesiones propias de un siniestro grave cambian la vida siempre, en mayor o menor medida.

Y el perjuicio va mucho más allá del mero hecho de tener unos daños personales importantes.

El nuevo Baremo de Tráfico que entró en vigor en 2016 tuvo en cuenta una reivindicación de hacía años de todas las víctimas de accidentes graves, y mejoró las indemnizaciones a percibir en este tipo de siniestros.

La parte negativa es la enorme complejidad para calcular este tipo de compensaciones, que suelen ser de una elevada cuantía económica, y que en la mayoría de los casos las aseguradoras no valoran adecuadamente.

Ninguna reclamación por un siniestro es sencilla, sea más leve o más severa.

Pero en estos casos, además, hay que tener en cuenta que la víctima va a sufrir secuelas de por vida, y es muy importante conocer sus necesidades no solo presentes, sino también futuras, para reclamarlas en la indemnización.

La ayuda de un abogado especialista https://demandatulesion.com/abogados-accidentes-de-trafico-asesoria/ es fundamental para no dejar ningún concepto sin reclamar y que el perjudicado tenga cubierto todo lo que necesite para vivir. 

ACCIDENTE GRAVE & ACCIDENTE LEVE: LA TEMPORALIDAD

La temporalidad es uno de los elementos diferenciadores entre los siniestros de menor o mayor entidad.

En un percance leve, puede que no haya ni siquiera lesiones y hablemos solo de daños materiales.

O puede que haya habido daños personales, pero curen en un espacio de tiempo corto.

Normalmente el lesionado está un tiempo de baja, y luego el resto de su periodo de curación compagina su vida normal con la rehabilitación hasta recibir el alta médica porque sus lesiones se han estabilizado.

Muchas veces se restablecen sin secuelas o si las hay, son leves.

Sin embargo, las lesiones propias de un accidente de tráfico grave tardan mucho tiempo en curar, y requieren largos de periodos de tratamiento, dejando secuelas siempre.

Esto está directamente relacionado con la indemnización, porque las cantidades que tienen que pagar las compañías de seguros son muy elevadas.

 Y aquí vienen los problemas para la víctima:

  • No conoce el Baremo de Tráfico, y por tanto no sabe qué conceptos se indemnizan.
  • Tampoco sabe cómo se hace el cálculo de la indemnización. Por ejemplo, cuando hay varias secuelas concurrentes, porque el cálculo No es automático.
  • Por lo tanto, no puede saber si la indemnización https://demandatulesion.com/que-es-una-indemnizacion-por-accidente-de-trafico/ que le ofrece la compañía de seguros está o no correcta.

Y lo más importante, cómo cubrir sus necesidades futuras si es un gran lesionado y necesita, por ejemplo, ayuda de terceras personas, adecuar su vivienda, prótesis renovables porque ha tenido una amputación, o rehabilitación domiciliaria.

De ahí la importancia de que la víctima con lesiones graves tenga desde el principio a su lado un abogado especializado, que conozca el Baremo a fondo y defienda sus intereses frente a la aseguradora.  

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Los casos más habituales de accidentes de tráfico graves

Pese a lo que pueda parecer, hay siniestros muy aparatosos que apenas provocan daños personales, y otros que aparentemente son más leves y sin embargo provocan lesiones muy severas.

Accidentes de tráfico graves se producen en todos los medios de desplazamiento: coche, moto, bici, transporte público, y por supuesto los atropellos.

Pese a que los de coche son los más habituales, también muchos de ellos no provocan daños especialmente importantes desde un punto de vista lesional (por ejemplo, los clásicos alcances traseros).

Dentro de los de coche, los que más daños pueden producir son las colisiones frontales, sobre todo en las carreteras secundarias, y las salidas de la vía, muchas veces por exceso de velocidad y despistes o distracciones.

Pero especialmente duros son los que sufren los usuarios de motos, bicis y peatones que resultan atropellados.

El motivo no es otro que la especial exposición física que tienen a la hora de sufrir el siniestro, lo que provoca que su cuerpo reciba directamente la fuerza del impacto o la colisión, agravando la entidad de las lesiones.

Los ciclistas y motoristas tienen más posibilidades de tener daños muy graves en los accidentes que se producen en vías interurbanas, donde incluso es relativamente sencillo que un mal golpe provoque incluso su fallecimiento.

Y los peatones más vulnerables son los niños y los ancianos, siendo estos últimos los que peor se recuperan por la edad, sufriendo los atropellos sobre todo en vías urbanas y cruzando correctamente por los pasos de peatones.

LESIONES MÁS HABITUALES EN UN ACCIDENTE DE TRÁFICO GRAVE

Muchos de los siniestros con lesiones importantes terminan para la víctima con algún tipo de discapacidad.

Estos son los daños personales que se producen con más habitualidad:

Fracturas de extremidades

Son muy comunes en atropellos, accidentes de moto y de bici.

Hay fracturas que consolidan bien, pero requieren largos periodos de baja y mucho tratamiento rehabilitador.

Dejan secuelas funcionales y estéticas y en ocasiones requieren intervenciones quirúrgicas y material de osteosíntesis.

Los casos más graves son las amputaciones, porque en estos supuestos además del tiempo largo de curación, las secuelas son mucho más importantes y la vida cambia completamente para la víctima.

Daños en el torso y en el tórax.

Son muy habituales y pueden ser gravísimas, porque algunas veces exteriormente no se manifiestan, y se detectan con dificultad, como ocurre con las lesiones torácicas cerradas.

En este apartado están los traumatismos abdominales, que afectan a órganos como el bazo o el hígado y pueden provocar incluso la muerte del lesionado, y los traumatismos torácicos, que pueden afectar a zonas como los pulmones, el diafragma o la pleura.  

Lesiones cerebrales

El más habitual es el traumatismo craneoencefálico, debido a una fractura craneal en el momento del siniestro por un primer golpe o impacto sobre el cráneo, y que tiene graves consecuencias desde el punto de vista tanto funcional como neurológico.

La mayor o menor entidad de esta lesión depende de múltiples factores, y puede ir desde una recuperación total después de un largo periodo de convalecencia, hasta tener afectada la autonomía o la calidad de vida, y el peor caso que sería el estado vegetativo.

Lesiones medulares

Los daños en la columna son muy habituales en los accidentes de tráfico, pero cuando se localizan en la médula espinal se convierten en muy graves al afectar al sistema nervioso y poder derivar en una paraplejia, tetraplejia o hemiplejia.

El principal origen de las lesiones medulares está en los accidentes de circulación, produciendo daños que interrumpen la normal conexión entre el cerebro y el resto del organismo, provocando desde una pérdida de movilidad hasta falta de sensibilidad, dolor neuropático, falta de control de esfínteres o alteraciones en la función respiratoria o en la piel.

La recuperación es muy compleja y en muchas ocasiones irreversible.

A todas estas lesiones hay que añadir los daños psicológicos que la mayoría de las víctimas de accidentes graves van a tener en mayor o menor medida, y que deben valorarse a la hora de reclamar la indemnización que corresponda.

COMO SE INDEMNIZAN LAS LESIONES PROPIAS DE UN ACCIDENTE DE TRAFICO GRAVE

La mayor dificultad a la hora de reclamar a una compañía de seguros la indemnización correspondiente a lesiones derivadas de un accidente severo o muy grave radica es la complejidad en valorar esos daños y la multitud de conceptos que incluye el Baremo de Tráfico https://www.boe.es/boe/dias/2015/09/23/pdfs/BOE-A-2015-10197.pdf y que hay que ver caso por caso.

A esto hay que añadir que estos lesionados están en el punto de mira de las aseguradoras, que saben que van a tener que hacer frente a indemnizaciones muy cuantiosas.

Esto supone que las víctimas y sus familias se encuentran en una posición de total desventaja y vulnerabilidad, al no tener la información que necesitan para saber todo lo que pueden reclamar.

En muchas ocasiones las compañías se mueven rápido, porque les interesa que el perjudicado no tenga asesoramiento legal.

Hay diferencias importantes en las indemnizaciones que se reclaman por lesiones más leves y en los casos de gravedad.

Y están directamente relacionadas con la temporalidad de la que hemos hablado.

En los casos de daños de menor entidad, la indemnización comprende, normalmente, el tiempo de curación (suele ser perjuicio personal particular en grado moderado-si hay baja laboral o un periodo corto de incapacidad para hacer la vida normal) y las posibles secuelas tras el alta médica.

En las lesiones graves, por el contrario, además de lo anterior, el Baremo recoge otros conceptos adicionales que hay que valorar caso por caso, para ver si son de aplicación.

La cuantía de las cantidades a pagar a la víctima por esos daños va a depender del tipo de lesiones sufridas, porque dentro de la gravedad, puede haber casos de menor entidad-por ejemplo, una fractura- y casos mucho más considerables (por ejemplo, una lesión medular).

Las víctimas con traumatismos importantes tienen que reclamar la indemnización por lesiones temporales y la correspondiente a secuelas, además del perjuicio patrimonial.

Indemnización por lesiones temporales

Cuando tienes un siniestro de menor entidad, normalmente reclamas a la aseguradora el tiempo de curación, a contar desde el accidente hasta el alta médica, que suele dividirse en días de perjuicio personal particular en grado moderado y días de perjuicio personal básico.

Cuando el accidente ha provocado daños muy importantes, a esos días hay que añadirle los que la víctima permanece hospitalizada (grado grave del perjuicio personal particular), o incluso en la UCI o similar (grado muy grave del perjuicio personal particular).

Hablamos en estos dos casos, según el Baremo, de pérdida temporal de la autonomía personal para desarrollar las actividades esenciales de la vida diaria.

En el caso de estancia hospitalaria, la víctima pierde esa autonomía en una parte importante de sus actividades de desarrollo personal, mientras que, para los ingresados en una UCI, esa pérdida se da en la casi totalidad de las mismas (asearse, vestirse, comer…).

También en este apartado se incluyen las operaciones quirúrgicas que la víctima haya tenido derivadas de los daños sufridos, y que se pagan de forma gradual dependiendo del tipo de operación.

Evidentemente, un perjudicado con daños graves o muy graves, también va a tener incluidos días de perjuicio personal particular en grado moderado, por ejemplo, si le dan el alta hospitalaria, pero tiene que continuar recuperándose en casa o de baja laboral.

El principal problema con las aseguradoras en esta parte de la indemnización es que muchas veces no valoran adecuadamente el cómputo de días, considerando, por ejemplo, moderados los que deberían ser graves, o básicos los que son moderados, con el fin de reducir las cantidades a pagar.

Indemnización por secuelas graves

En este apartado es donde mayores dificultades tiene el perjudicado por daños importantes porque es donde las compañías de seguros reducen más sus valoraciones.

¿Cuál es el problema?

  • Primero el número de secuelas, tanto funcionales como estéticas, que quedan a las víctimas con lesiones graves, que suelen ser numerosas, y en muchas ocasiones no son reconocidas por las compañías en su totalidad.
  • Segundo, los puntos asignados a cada secuela, que oscilan en una horquilla que se valora de más leve a más severa. Y aquí es donde las aseguradoras reducen la puntuación para pagar menos.
  • Tercero, el propio cálculo de la indemnización por este concepto, que no es automático, sino que depende de, por ejemplo, si hay secuelas concurrentes, interagravatorias, o de cómo se aplica la fórmula de Balthazar en ese cálculo.
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Dentro de este apartado, el cálculo de las cantidades a percibir por la víctima se divide en perjuicio personal básico (Tabla 2ª del Baremo de Tráfico) y particular (Tabla 2B del Baremo).

Valoración de secuelas como perjuicio personal básico:

En un lesionado grave es casi seguro que tendrá secuelas tanto funcionales como estéticas.

Las funcionales dependen del estado residual del perjudicado, y normalmente suelen ser varias, teniendo cada una de ellas asignada una horquilla de puntos que va de la valoración más leve a la más severa, atendiendo a la gravedad de la secuela.

Es fácil imaginar que cuando los daños personales son muy importantes, la valoración de cada secuela será en valores más severos.

Sin embargo, las compañías suelen hacer valoraciones en mínimos para pagar menos. Dicho de otro modo, no es igual pagar 12 puntos por una secuela que 6, y la diferencia económica es sustancial.

El cálculo debe hacerse aplicando la fórmula de Balthazar cuando hay varias concurrentes, lo cual debe hacerse siempre por un abogado especialista que conozca a fondo el Baremo, para que la valoración sea lo más completa posible atendiendo a la situación del lesionado.

En cuanto a las secuelas estéticas, se valoran en función de distintos grados que van desde el más ligero hasta el más severo (importantísimo), y a cada grado se le asignan una serie de puntos.

La valoración se haría igual que con las funcionales, atendiendo a la severidad de la secuela, porque no es lo mismo una cicatriz en la cara (mucho más visible) que tenerla en un tobillo, y tampoco es igual lo anterior con el perjuicio estético que supone, por ejemplo, la amputación de una pierna. 

Haciendo la suma de las cantidades resultantes del cálculo de secuelas funcionales y estéticas de este apartado obtendremos la indemnización por este apartado.

Valoración de secuelas como perjuicio personal particular

Aquí hablamos de una serie de cantidades adicionales muy específicas que solo se aplican a lesionados de gravedad, que alcanzan un nivel de secuelas muy importante.

Es necesario valorarlas caso por caso, de ahí la importancia de que la víctima tenga ayuda legal especializada, porque solo un abogado experto en estos temas y que conozca el Baremo a fondo puede aplicarlo a la situación concreta médica de ese lesionado en particular.

Esta parte de la indemnización por lesiones propias de un accidente de tráfico se subdivide en varios apartados que hay que ir valorando uno por uno:

  •  Los daños morales complementarios, que se valoran tanto en secuelas funcionales como en las estéticas, y es una indemnización adicional a aplicar:
  1. En secuelas funcionales si una sola supera los 60 puntos o la suma de las concurrentes llega a los 80 puntos.
  2. En secuelas estéticas se paga este plus si el perjuicio estético suma más de 36 puntos.

    Las cantidades también se establecen en una horquilla que se debe cuantificar atendiendo a la mayor o menor severidad de la secuela de que se trate.

  • El perjuicio moral por pérdida de calidad de vida de familiares de grandes lesionados, es una indemnización adicional que cubre el trastorno que se causa a las familias en estos casos, a causa de los cuidados que van a tener que prestarles (por ejemplo, a una víctima que queda en estado vegetativo y requiere ayuda y cuidados constantes).

    Debe cumplirse como requisito que las secuelas funcionales concurrentes sumen más de 80 puntos y la cantidad a pagarse también oscila en una horquilla que se valora atendiendo a la severidad del caso concreto.

  • El perjuicio moral por pérdida de calidad de vida ocasionada por las secuelas, es otra indemnización adicional que se divide en 4 posibles grados dependiendo del tipo de limitación funcional que le quede a la víctima.

    Viene a equipararse, en términos generales, a los distintos grados de una incapacidad: parcial (que sería el grado moderado), total (grado moderado, que incluye la imposibilidad de trabajar en la profesión habitual), absoluta (grado grave-la víctima no puede trabajar en nada ni hacer algunas actividades esenciales) y el grado muy grave que sería similar a una gran invalidez.

El Baremo recoge otras dos indemnizaciones adicionales en este apartado: la pérdida de feto en el accidente (que se cuantifica dependiendo del tiempo de gestación en el momento del siniestro), y el perjuicio excepcional, que es una especie de “saco” que recogería otros supuestos y que rara vez es reconocido por las aseguradoras.

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El perjuicio patrimonial de los lesionados graves

En víctimas con daños personales importantes surge la necesidad de cuantificar otros conceptos relacionados con el cambio de vida al que tienen que enfrentarse a consecuencia de los gravísimos daños que han tenido.

Son el lucro cesante y el daño emergente, encuadrados en el Baremo dentro del perjuicio patrimonial.

Imaginemos, por ejemplo, a un lesionado que queda postrado en silla de ruedas y tiene que adaptar su vivienda o su vehículo, o a otro que va a necesitar toda su vida cambios de prótesis a consecuencia de la amputación de una extremidad, entre otros ejemplos.

Este tipo de gastos, se encuadran dentro del llamado daño emergente, que contempla el pago de conceptos como son los gastos de asistencia sanitaria futura en estados de coma, lesiones medulares o amputaciones, los de prótesis y ortesis, y los de rehabilitación ambulatoria o domiciliaria, que tienen que estar prescritos por un médico.

En este apartado también se incluyen los gastos que tenga el lesionado a consecuencia de perder su autonomía personal, por ejemplo, si tiene que vivir en silla de ruedas, y que comprenden los de adecuación de vivienda, costes de movilidad y en los casos más severos la necesidad de contar con ayuda permanente de tercera persona.

En cuanto al lucro cesante en un lesionado grave, alude a todas las pérdidas económicas o las ganancias que va a dejar de obtener derivados de su ocupación profesional, usando para el cálculo los ingresos netos de la víctima y multiplicándolos por un coeficiente actuarial.

En DEMANDA TU LESION sabemos que, para la víctima con lesiones propias de un accidente de tráfico grave, reclamar todas las compensaciones que le corresponden es un auténtico drama, no solo por su dificultad, sino también por la complejidad de su situación vital y la postura de las compañías.

Si tú o alguien de tu entorno sufre esta situación, podemos ayudarte.

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